Tras casi tres semanas en absoluto coma, mi ordenador ha resucitado y yo con él. Por supuesto ha contribuido a mi fortalecimiento como liberal mi paso por la Universidad de verano del Juan de Mariana en Tenerife, que ha sido una experiencia magnífica, no sólo por la calidad de las conferencias y los conferenciantes (que, ATENCIÓN, me han hecho cambiar algunas de mis ideas, como la del coeficiente de caja del 100%, gracias Jesús, entre otras, y entender el porqué de las paranoias económicas de Marx, gracias Jose Ignacio, entre otros) sino también por el majismo de la gente. Pronto podréis ver las fotos y de momento podéis echar un vistazo a los epítomes en directo de las mismas, en la bitácora de Rallo. No voy a colgar mis escuálidos resúmenes e interpretaciones por ahora (porque no quiero ser ladrona de las propiedades intelectuales ajenas) porque me urge contestar, aún brevemente, a Iracundo. Sé que las respuestas de mis compis son densas y difíciles así que voy a simplificar al máximo, con la filosofía de que lo escueto puede ser mordaz.
A) Lo más importante que hay que tener en cuenta al hablar de anarcocapitalismo es que su implantación hipotética sólo se puede dar gravitada en una masa crítica que acepte sus principios básicos. Por lo tanto, toda crítica del estilo “la gente no está hecha para la anarquía (porque es mala, inmadura, etc)” está fuera de lugar, en tanto que el anarcocapitalismo únicamente se dará si esto cambia o, mejor dicho, si un grupo considerable de individuos se desmarca del Estado y establece como única regla común (qué asco de palabra) el respeto escrupuloso a la propiedad privada. Por lo que no hay que confundir su imposibilidad presente con su viabilidad futura y su coherencia teórica.
B) Tampoco sirve el argumento de que “la gente” no sabe lo “suficiente” de derecho como para elegir “libremente” un tipo de contrato que le favoreza. Primero, ser libre no es conocer. Ser libre es no ser coaccionado. Segundo, estirando esta idea hasta el absurdo, vemos que la gente tampoco podría vivir bien en un mundo capitalista, ya que no entiende de economía ni de empresa, ni comprar “libremente” bienes complejos tales como aspiradoras, automóviles, ordenadores, etc. Tercero, los contratos previsiblemente tenderían a igualarse y no diferirían mucho entre sí y, en cualquier caso, pueden ser temporales por si se ha cometido una equivocación. Y cuarto (éticamente lo más notable), yo tengo derecho a elegir libremente aunque el resto no sepa o no pueda.
C) Por otra parte, es necesario resaltar que la soberanía del consumidor no cambia un ápice en este tipo de negocios. ¿Por qué habría de ser así? No se ha dado ningún argumento explícito, es sólo una intuición racionalmente desacertada (“emocionalmente” tal vez no, pero recordemos que la mayoría de las críticas cotidianas al capitalismo se hacen desde el corazón. No caigamos en esto.) La soberanía del consumidor es invariable excepto cuando hay coacción. Y con el Estado hay mucha, mucha coacción.
D) Para ser libre no hace falta maltratar la libertad de los demás. En un Estado minarquista se obliga a pagar, eso sí, un precio “razonable” (¿pero lo razonable no lo decide cada uno?). Si tú prefieres arriar bandera y someterte a un Estado “razonable”, no es mi problema. Yo no quiero y punto. ¿Qué vas a hacerme para obligarme?
E) Que el Estado diga que nos protege, no quiere decir que lo haga, como de hecho no lo hace. El problema no está en que una agencia puede no protegerte, si no en que el Estado si no te protege no pierde nada, y la agencia pierde mucho. No se puede jurar que una agencia u otra siempre vaya a satisfacer al consumidor, pero sí puede decirse que éstas tienen más incentivos a ello que un Estado que no le rinde cuentas a nadie. Más que nada porque donde allí donde haya una oportunidad de ganancia, allí estará la empresa. El Estado, por el contrario, tiene otros métodos menos amables para financiarse.
F) En cuanto a la posibilidad de que los pobres puedan vender parte del derecho de restitución: primero, los pobres serían los mínimos; segundo, no es esta la única manera de que se protejan los pobres. Pueden trabajar para la empresa, asociarse entre ellos, integrarse en comunidades o protegerse mediante la caridad (si ahora hay gente que practica la caridad con los desheredados, ¿qué te hace pensar que en una sociedad ancap esas personas se esfumarían) Tercero, ¿cómo que se eliminaría a estas personas? Te pido que me lo expliques, porque no entiendo qué beneficio tiene matar a una persona en vez de ofrecerle un servicio mínimo a cambio de dinero o servicios.
G) La marcha a la competencia jamás estará prohibida. Esto sólo sucede con el Estado y sus leyes para la defensa de la Incompetencia. Esto no significa que no se fueran a producir trusts. ¿Por qué no? ¿Y por qué tendrían que recurrir a la coacción, con lo cara que sale y con la de competidores que les salen?
H) Cuando uno toma una decisión, lo hace teniendo en cuenta costes y beneficios. Cuando uno actúa según la ley, lo hace porque le reporta beneficios, no porque se trate de la ley y ya está. Si la policía y el Ejército no dan un golpe de Estado, no es porque no les conviene, aunque podría ser que sí, ya que al menos no les cuesta nada de dinero. Podría ser que las agencias practicaran la violencia, pero lo cierto es que no tienen incentivos. Acéptalo: la violencia es muy cara y se ha de pagar del propio bolsillo.
El anarcocapitalismo es llevar la responsabilidad a sus últimas consecuencias, y nada más. En cuanto a los límites de la teorización: no son signo de debilidad teórica sino la virtud del que no planifica centralizadamente. Si has leído a Huerta sabrás que allí donde haya coacción no puede practicarse la función empresarial, no puede detectarse el desajuste, ni descubrir las oportunidades de ganancia ni elaborar un proyecto. Nosotros argumentamos en base a lo que creemos que ofrecerían las agencias, las soluciones que propondrían, poniéndonos en su piel. Pero la especulación tiene un límite: el límite de no ser empresarios reales en situaciones reales. Nosotros no aspiramos a detallar al milímetro el futuro que deseamos. Tú sí, demostrando cierta ignorancia en cuanto a la naturaleza de la función empresarial. ¿O es que no crees en ella?
A) Lo más importante que hay que tener en cuenta al hablar de anarcocapitalismo es que su implantación hipotética sólo se puede dar gravitada en una masa crítica que acepte sus principios básicos. Por lo tanto, toda crítica del estilo “la gente no está hecha para la anarquía (porque es mala, inmadura, etc)” está fuera de lugar, en tanto que el anarcocapitalismo únicamente se dará si esto cambia o, mejor dicho, si un grupo considerable de individuos se desmarca del Estado y establece como única regla común (qué asco de palabra) el respeto escrupuloso a la propiedad privada. Por lo que no hay que confundir su imposibilidad presente con su viabilidad futura y su coherencia teórica.
B) Tampoco sirve el argumento de que “la gente” no sabe lo “suficiente” de derecho como para elegir “libremente” un tipo de contrato que le favoreza. Primero, ser libre no es conocer. Ser libre es no ser coaccionado. Segundo, estirando esta idea hasta el absurdo, vemos que la gente tampoco podría vivir bien en un mundo capitalista, ya que no entiende de economía ni de empresa, ni comprar “libremente” bienes complejos tales como aspiradoras, automóviles, ordenadores, etc. Tercero, los contratos previsiblemente tenderían a igualarse y no diferirían mucho entre sí y, en cualquier caso, pueden ser temporales por si se ha cometido una equivocación. Y cuarto (éticamente lo más notable), yo tengo derecho a elegir libremente aunque el resto no sepa o no pueda.
C) Por otra parte, es necesario resaltar que la soberanía del consumidor no cambia un ápice en este tipo de negocios. ¿Por qué habría de ser así? No se ha dado ningún argumento explícito, es sólo una intuición racionalmente desacertada (“emocionalmente” tal vez no, pero recordemos que la mayoría de las críticas cotidianas al capitalismo se hacen desde el corazón. No caigamos en esto.) La soberanía del consumidor es invariable excepto cuando hay coacción. Y con el Estado hay mucha, mucha coacción.
D) Para ser libre no hace falta maltratar la libertad de los demás. En un Estado minarquista se obliga a pagar, eso sí, un precio “razonable” (¿pero lo razonable no lo decide cada uno?). Si tú prefieres arriar bandera y someterte a un Estado “razonable”, no es mi problema. Yo no quiero y punto. ¿Qué vas a hacerme para obligarme?
E) Que el Estado diga que nos protege, no quiere decir que lo haga, como de hecho no lo hace. El problema no está en que una agencia puede no protegerte, si no en que el Estado si no te protege no pierde nada, y la agencia pierde mucho. No se puede jurar que una agencia u otra siempre vaya a satisfacer al consumidor, pero sí puede decirse que éstas tienen más incentivos a ello que un Estado que no le rinde cuentas a nadie. Más que nada porque donde allí donde haya una oportunidad de ganancia, allí estará la empresa. El Estado, por el contrario, tiene otros métodos menos amables para financiarse.
F) En cuanto a la posibilidad de que los pobres puedan vender parte del derecho de restitución: primero, los pobres serían los mínimos; segundo, no es esta la única manera de que se protejan los pobres. Pueden trabajar para la empresa, asociarse entre ellos, integrarse en comunidades o protegerse mediante la caridad (si ahora hay gente que practica la caridad con los desheredados, ¿qué te hace pensar que en una sociedad ancap esas personas se esfumarían) Tercero, ¿cómo que se eliminaría a estas personas? Te pido que me lo expliques, porque no entiendo qué beneficio tiene matar a una persona en vez de ofrecerle un servicio mínimo a cambio de dinero o servicios.
G) La marcha a la competencia jamás estará prohibida. Esto sólo sucede con el Estado y sus leyes para la defensa de la Incompetencia. Esto no significa que no se fueran a producir trusts. ¿Por qué no? ¿Y por qué tendrían que recurrir a la coacción, con lo cara que sale y con la de competidores que les salen?
H) Cuando uno toma una decisión, lo hace teniendo en cuenta costes y beneficios. Cuando uno actúa según la ley, lo hace porque le reporta beneficios, no porque se trate de la ley y ya está. Si la policía y el Ejército no dan un golpe de Estado, no es porque no les conviene, aunque podría ser que sí, ya que al menos no les cuesta nada de dinero. Podría ser que las agencias practicaran la violencia, pero lo cierto es que no tienen incentivos. Acéptalo: la violencia es muy cara y se ha de pagar del propio bolsillo.
El anarcocapitalismo es llevar la responsabilidad a sus últimas consecuencias, y nada más. En cuanto a los límites de la teorización: no son signo de debilidad teórica sino la virtud del que no planifica centralizadamente. Si has leído a Huerta sabrás que allí donde haya coacción no puede practicarse la función empresarial, no puede detectarse el desajuste, ni descubrir las oportunidades de ganancia ni elaborar un proyecto. Nosotros argumentamos en base a lo que creemos que ofrecerían las agencias, las soluciones que propondrían, poniéndonos en su piel. Pero la especulación tiene un límite: el límite de no ser empresarios reales en situaciones reales. Nosotros no aspiramos a detallar al milímetro el futuro que deseamos. Tú sí, demostrando cierta ignorancia en cuanto a la naturaleza de la función empresarial. ¿O es que no crees en ella?
17 COMENTARIOS:
Bueno, interesante; pero es lo de siempre. Entonces, desde el "anarcocapitalismo" sólo se pueden hacer juicios normativos, pero no descriptivos, ya que la realidad no se ajusta -de momento, a la "norma ancap". Esta falta de realismo es similar al marxismo, que también postulaba un "hombre nuevo" que respetara, no la propiedad privada, sino la social.
Encuentro dos dificultades insuperables:
1. La propiedad privada está subalternada a la propiedad colectiva, política. Es decir, los estados (como antes las bandas o las tribus) se apropian de un territorio, frente a la apropiación de otros grupos. Después viene la propiedad privada, individual.
2. No todas las relaciones sociales se basan en el mercado. Y me refiero a las relaciones universales, las que de hecho se dan entre los hombres -los de carne y hueso, no los hipotéticos ("El nuevo hombre anarcocapitalista"). Les remito a Alan Fiske, que distingue muy bien las relaciones de mercado, de las de reciprocidad, autoridad y ajuste de igualdad.
No exactamente, Eduardo. El anarcocapitalismo no necesita de "hombres nuevos" sino de cambios en la opinión pública. Es decir, que ésta sea favorable al anarcocapitalismo como ahora es favorable al estado socialdemócrata. Del mismo modo que ahora es imposible por esa razón, en una situación en que una masa crítica importante fuera favorable a la abolición del estado, la socialdemocracia tampoco podría sobrevivir.
Aquí no se trata de "opinión pública", sino de la viabilidad de los proyectos, de la estructura objetiva de la realidad; parafraseando a Bastiat: lo que se puede y lo que no se puede. De hecho, la izquierda siempre está lamentándose porque la "opinión pública" no es suficientemente socialista -y de ahí las campañas del "¡Levántate ZP!" y otras muchas. Los socialistas también apelan a la "masa crítica".
Si lo que se pretende es llevar adelante auténticas transformaciones sociales, que no sean meros condicionamientos skinnerianos temporales, entonces la "realidad" -sea como esta sea- cuenta.
De momento, la realidad de nuestra civilización es -y ha sido- política. Aristóteles definía al hombre como animal político, y no se equivocaba. Como sea el mundo "transpolítico" futuro es algo que no sabemos. Nadie tiene la "ciencia media" de lo que va a suceder.
El estado no tiene porque ser socialista. Somos animales políticos, no "animales socialistas".
Eduardo,
Bastiat no dijo nada de lo que “se puede y lo que no se puede”, sino lo que se ve y lo que no se ve en referencia a las repercusiones de la ley. No es cierto que seamos “animales políticos” en tanto que la política es la gestión de un gobierno tal y como definía, precisamente, Aristóteles (Ética a Nicómaco). El estudio de Aristóteles era a nivel agregado, de ciudades, no individual. Siendo así, Aristóteles no seguía una metodología del individuo, el hombre no empieza con la “sociedad” ni con la gestión autoritaria de ésta: la política, sino con el mismo. Sólo así podemos ir avanzando de forma deductiva del hombre aislado a la gran metrópolis (Man, Economy & State, de Rothbard).
La referencia que haces a "el nuevo hombre anarcocapitalista” es una barbaridad que nunca he leído en ningún autor. Creo que Hoppe lo ha resumido bien diciendo: “Libertarians must develop a clear class consciousness, not in the Marxian sense, but in the sense of recognizing that there exists a clear distinction between taxpayers (the exploited) and tax consumers (the exploiters)”. El Hombre Nuevo de Marx no era un discurso de persuasión, sino de fuerza, de aquí que quisiera instaurar la dictadura del proletariado, algo aberrante para el liberal y el anarcocapitalista. Uno de los mejores discursos sintetizados sobre este tema tal vez sea “El Estado” de Lenin, sincero y claro. Dicho de otra forma, Marx buscaba el “pensamiento único”, el liberal, ya no digo siquiera anarcocapitalista, busca precisamente la diversidad. Decir que el anarcocapitalismo busca lo mismo que Marx es olvidar la diferencia entre la agresión (robo, asesinato y la esclavitud) y la libertad.
Voy más allá. Tu planteamiento sí que es totalmente marxista es su esencia al decir cosas como “la propiedad privada está subalternada a la propiedad colectiva”, o de crear “la viabilidad de los proyectos, de la estructura objetiva de la realidad”. El Manifiesto Comunista es un discurso sobre esto precisamente. En este sentido desestimas el individualismo y la libre iniciativa a favor de la agresión política y estatal por el “bien común” o “racionalidad”. El socialismo es escalable, algo que jamás pasa al anarcocapitalismo, y en mayor o menor grado, tus planteamientos están cargados de socialismo o “diseño social”.
Por otra parte, es evidente que “no todas las relaciones sociales se basan en el mercado”. ¿Y? ¿Qué anarcocapitalista desmiente eso? Las relaciones de mercado no son más que una rama de las relaciones interpersonales —sin personas no hay mercado— basadas en la propia esencia de la utilidad marginal y subjetiva de cada individuo. La política y el estado, por lo contrario, son la agresión e imposición a tales principios básicos del motor humano. En otras palabras, el estado, como decía Trotsky, es la maquinaria de opresión que se ha de usar partidaria y “correctamente” para un fin teleológico concreto. Y esta visión es aplicable a socialistas y conservadores. El anarcocapitalismo nunca busca un fin teleológico, sino como decía Rothbard: el derecho a que te dejen en paz.
A mí, efectivamente, me parece que no hay nada más sagrado que ese "derecho a que te dejen en paz". Pero no creo que el anarcocapitalismo se enfrente exitosamente a la cuestión de la naturaleza humana; detecto signos de mentalidad "blank slater". Da igual -no desde el punto de vista moral, evidentemente, sino desde el de la viabilidad- que no sea un discurso de fuerza sino de persuasión, porque los hombres no siempre son actores racionales.
También me resultaría más fácil aceptar la teorización an-cap si se pudiese invocar un sólo ejemplo histórico de mercado y "rule of law" desvinculados de un cierto grado de coacción estatal.
Chema,
Vuelvo a lo de antes, no conozco ningún autor anarcocapitalista (yo entre ellos) que desmienta que los “hombres no siempre son actores racionales”, más bien al revés, precisamente el anarcocapitalismo se fundamenta en gran parte en esto. Esto en todo caso lo afirman mayoritariamente los neoclásicos, pero no los anarcocapitalistas y menos aún los austriacos.
Referente a los ejemplos históricos, no sólo hay uno, sino muchos más. Consulta “La Ética De La Libertad” de Rothbard, “Justicia Sin Estado” de Bruce L. Benson, “The Myth of National Defense” editado por Hoppe, ensayos de David Friedman, y varios otros ensayos históricos publicados por el Journal of Libertarian Studies que recorren casi todos los continentes y épocas.
Creo que el principal error que teneis los anarquistas de cualquier pekaje lo has resumido en la frase:"con el Estado hay mucha, mucha coacción."
En la vida hay mucha violencia y coacción, el estado es una forma de canalizarlo, y si destruyes un estado razonable pronto aparecerá algo que ocupe su lugar. Miremos sino el gran "ejemplo anarquista" de Somalia que acabará en manos de los llamados tribunales islámicos.
Tu análisis es interesante, pero, convendrás conmigo, que muy teórico y dificilmente encajable en la realidad. Considero que todas idea llevada a su extremo puede servir para agitar las mentes y generar un debate, pero la aplicación del anarcosindicalismo estan imposible como la de su homónimo en el otro extremo, el anarquismo.
Sin embargo si genera algunas ideas inetersantes como el hecho de que la libertad es no ser coaccionado, que no hay porque ser experto en un tema para saber, aplicando la lógica y la razón, si es bueno para uno.
Creo que se puede y debe abrir un debate al respecto que, no creo nos lleve al anarcoliberalismo, pero si puede clarificar mucho mas los conceptos de autonomía y libertad e inducir a las personas en esa dirección.
Un saludo
Se trata una vez más de la naturaleza humana. El anarcocapitalismo aprecia ciertos aspectos de esta naturaleza que son atacados por el artificio del Estado, pero pasa por alto la importancia capital de otras facetas de nuestra naturaleza, que crean Estado (u otras excrecencias repulsivas).
En cualquier caso las ideas anarcocapitalistas quizá se vean apoyadas por el proceso histórico (digo esto para llevar la contraria a Marx y a su inevitabilidad de la llegada del socialismo a través del mismo enfoque del proceso histórico).
La sociedad, aunque no tenga vida propia, es un conjunto de entidades y relaciones, de seres sintientes e instituciones, que evolucionan en el tiempo. En estos momentos parece "inevitable" el capitalismo, a la luz no de argumentos irrefutables o convicciones arraigadas de las gentes del mundo, sino del proceso histórico. Con el desarrollo de las tecnologías de la información y la amplia y profunda red de la solidaridad social tendida por la división del trabajo, que ahora abarca servicios cada vez más sofisticados y especializados, se produce una democratización desde dentro que hace cada vez más difícil el todo o nada de los totalitarismos, cada vez más inaudible su canto de sirena.
Y esto se debe a que cada vez somos más individuos, pues la marcha veloz de la sociedad nos está convirtiendo en eso. Ya lo dijo Nietzsche hace un siglo: "en el pasado eran pueblos, en el presente individuos".
El parafraseo de Bastiat era, evidentemente, muy libérrimo. Ya sé que Bastiat no dijo eso. ¿Es un exceso hablar del "nuevo hombre libertadio"? Tal vez no. Trascender completamente el estado sería un cambio similar al de habitar la luna, recordando a Hannah Arendt.
Marx, contra todo lo que se suele decir, es también anarquista. El fín del estado socialista es la creación de la sociedad sin clases ni estado, es decir, el comunismo. El socialismo de estado es un medio para la consecución de la sociedad sin clases. Otra cosa es que consideremos utópica semejante sociedad. También es u-tópica la sociedad capitalista libertaria: no existe, de hecho, en ningún lugar.
Hay que recordar la idea que tiene Marx de la propiedad privada (por ejemplo, en La cuestión judía). Al igual que los anarquistas, a izquierda y a derecha, piensa que el Estado surge de la abolición de la propiedad. El Estado revolucionario-burgués, que es el que tienen a la vista los socialistas de entonces, destruye la propiedad privada. Por eso a Marx le soprende y escandaliza que el estado revolucionario termine siendo un garante de la propiedad burguesa. Esto es muy distinto a lo que yo he dicho. Yo dije que la propiedad privada está "subalternada" a la propiedad política, porque las sociedades políticas, es decir, los estados que se apropian de un territorio con referencia a otros estados (por ejemplo, España frente a Marruecos, Francia frente España) son la condición de existencia y de supervivencia de la "propiedad privada" individual. Cuando el estado no es fuerte, ante la presión de un estado agresor o de un enemigo interno, la propiedad es aniquilada -y de esto saben algo en Líbano o Israel.
Es evidente que el estado se fundamenta en alguna forma de agresión. La agresión y la violencia, al fín y al cabo, son componentes vitales de la existencia con el estado o sin él. Es mero irenismo pacifista suponer que una hipotética y nueva "sociedad libertaria" va a terminar con la agresión. El estado es un agresor potencial, y la naturaleza es una biocenosis.
Menciona Jorge Valín la "pluralidad" liberal y, en especial, ancapista. De acuerdo...pero hasta cierto punto, no deja de ser un giro retórico. Al menos en la cuestión del estado, el capitalismo libertario es dogmático y esencialista: no debe haber ninguno.
En la cuestión de las relaciones sociales, admitido, el libertarismo no es incompatible -al menos sobre el papel- al reconocimiento de la reciprocidad, el altruísmo o el ajuste de igualdad. Permanece la cuestión de cómo hacer una sociedad mundial sin estado, de la viabilidad del anarquismo.
Y recurriendo al argumento ad hominem. He visto que en la web de Daniel Rodríguez Herrera venden unas camisetas con agitprop en donde puede leerse "100%" liberal, junto con una serie de nombres ilustres impresos. Me gustan. Ahora bien, si nos atenemos a los criterios libertarios estrictos, de muy pocos de esos nombres podría decirse que sean "100 %" liberales. Muchos de ellos serían compatibles, en algunos tramos al menos, con una concepción "socialista" -pienso en Domingo de Soto y su defensa cristiana del "Bien común". La mayoría no son 100 % liberales, sino gradualistas, es decir, liberal-conservadores.
El anarcocapitalismo, según me explicó José Ignacio tras mi pregunta a A.Esplugas, por supuesto que de sopetón es inaplicable. El paso previo es que el sistema de contratos que propone compita con el sistema público, se trata de abrir una rendija, de ir a por metas más modestas. Como dijo Albert, probablemente no lo verán ni nuestros hijos. Y yo añado, si sale adelante...
De todas formas, una reflexión sobre los contratos que firmamos o las elecciones que hacemos, no viene mal ¿qué te parece elegir al tipo que te quita la pasta y vive en La Moncloa? pues la gente vota alegremente y duerme por las noches.
A propósito de la naturaleza humana y el anarco-capitalismo escribí un artículo para el IJM hace unos meses, "La naturaleza del hombre y del Estado"; creo que responde algunas de las cuestiones que estáis planteando.
Un saludo
Hola Albert,
Brillante artículo, como siempre. Me permito hacer algunos comentarios al respecto.
Naturalmente que la "ausencia de agresión institucionalizada es deseable sea como sea la naturaleza humana" (cursiva mía). También es cierto que el anarcocapitalismo no propugna una sociedad sin ley ni orden. La cosa es cómo lograr que esa ley y ese orden funcionen y no derive la sociedad hacia un caos preñado de nuevas agresiones institucionalizadas. La fórmula del mercado ha demostrado ser notablemente eficiente. Sin embargo aplicada a la justicia y a la seguridad no es auto-evidente que fuera a funcionar. Todos tenemos una vaga idea de lo que es un poder físico y coactivo descentralizado con solo mirar al pasado tribal del hombre. Y es ahí donde entra la naturaleza humana. El hombre vil podría aprovechar un poder parcial no contrapesado de un modo concluyente por ningún poder superior (solamente contrapesable por una alianza de otros poderes menores) para imponerse por la fuerza, uno a uno, a los débiles adversarios. El divide y vencerás Romano es una fórmula imperecedera. Basta con que haya un hombre vil con suficiente carisma, y personas dispuestas a seguirle ciegamente (ahí, podrás observar, entra también la naturaleza humana).
Sea como fuere es muy cierto que el Estado ha sido corrupto e ineficiente, y que nadie lo ha reprimido a "ÉL", gran e impersonal represor. El mecanismo democrático de las urnas lleva a mandatos muy extensos y profundos en el tiempo y en el espacio social, y, para colmo, la opinión pública es manipulada por la demagogia y la mentira.
Así que urge encontrar una solución alternativa. Pero para ello no caben ingenierías sociales. Hay que seguir el camino trazado por Hayek, el orden espontáneo. Ningún intelectual, por muy inteligente que sea y por muy en lo cierto que esté, va a poder realizar tan titánica labor. El esfuerzo, la creatividad, la toma de conciencia y la iniciativa diaria de todos y cada uno de los ciudadanos, llevados por la mano invisible del proceso histórico, conducirá, ineluctablemente, a una sociedad cada vez más libre, cada vez con menos Estado.
Espero que se cumpla la profecía.
Donde digo "cursiva mía" me refiero al "sea como sea", que por lo que "sea" me ha salido sin cursiva.
germánico, permíteme comentar brevemente este párrafo tuyo:
“El hombre vil podría aprovechar un poder parcial no contrapesado de un modo concluyente por ningún poder superior (solamente contrapesable por una alianza de otros poderes menores) para imponerse por la fuerza, uno a uno, a los débiles adversarios.”
Es que estás precisamente describiendo al Estado. Ese “poder parcial no contrapesado por ningún poder superior” es el Estado. La agencia de protección al menos está contrapesada por otras agencias. Además de sus cheks and balances internos tiene checks and balances externos. El Estado, en tanto monopolio, sólo tiene cheks and balances internos. Trasládalo a otro nivel: ¿qué es mejor, que haya múltiples Estados o que haya un único gobierno mundial? Los Estados al menos pueden chequearse entre ellos (voto con los pies, posibilidad de enfrentamiento etc.), ¿quién chequearía al gobierno mundial? En el caso de un gobierno mundial estamos a merced de sus cheks and balance internos, en el caso de un escenario con múltiples Estados hay más contrapesos. Eso no quiere decir que una agencia en un contexto ancap, dadas unas determinadas circunstancias, no pudiera degenerar en Estado/monopolio. El argumento es simplemente que una agencia en un contexto ancap tiene más contrapesos que un Estado (que ya ha degenerado / ya es un monopolio).
Un saludo
Defino al Estado solo- parcialmente. El Estado, como bien señalas, ya degenerado, es un monopolio, que, por definición, tiene poco de parcial.
El problema estriba, creo yo, en ese proceso de degeneración. Para partir de una situación de equilibrio de poderes hay primero que llegar a ella. De ahí que hable de proceso histórico, que es el que llevaría a ese equilibrio.
Si tal equilibrio se fuerza de alguna manera, primero: no sería liberal, segundo: degeneraría en el monopolio final de alguno de los actores/jugadores. Dicho proceso de degeneración, sobra decirlo, no sería incruento. Las luchas de poder raras veces lo son, especialmente cuando se parte desde un equilibrio inestable.
Cualquier equilibrio no moldeado por la lucha de poder llevará inevitablemente a la lucha de poder. El Estado mismo es un resultado. Su crecimiento también.
Su reducción también lo será. Y se llegará a ello cuando una masa crítica de electores/ciudadanos, dentro de un sistema democrático, incline la balanza. Y esto sucederá porque se convencerán y actuarán en consecuencia, si, pero que así sea se deberá a que sus circunstancias, sus condiciones, sean propicias para la libertad, para la idea de libertad, lo cual sucederá, paradójicamente, cuando hayan disfrutado de un alto grado de libertad.
Las ideas liberales están ahora recuperando terreno (o debiéramos decir ganándolo, pues el liberalismo clásico se debió a la inocencia y espontaneidad típicos de los comienzos). Y creo que ello se debe más a la revolución informática que a la caída del muro (pensando, asimismo, que la caída del muro se debió también en gran parte a la propia revolución informática). Las verdaderas revoluciones, las únicas, son las que parten de la sociedad como propiedades emergentes de la interacción social, no las que salen de la mente brillante de un intelectual (sin que ello signifique que las ideas brillantes no jueguen un papel determinante; lo hacen ,pero por caminos torcidos).
El resultado de nuestros desvelos y afanes liberales no serán seguramente un mundo liberal, pero si un mundo más liberal. Casi nunca se logra un resultado óptimo, y puede que sea incluso deseable que no sea así, pues nuestros óptimos pueden no ser tales salvo en nuestra imaginación analítica.
Vuelvo a Hayek: como resultado de las interacciones sociales se producen resultados no esperados, no imaginados, no soñados por nadie.
Un Gobierno mundial sería indeseable como construcción artificial, utópica, como ensoñación de mentes calenturientas. Como resultado de una larga evolución no tengo idea. Los tecnócratas de las instituciones internacionales son nefastos cuando se ponen a organizar el mundo. Pero con la globalización es posible que a la larga surgiera algo parecido a un Gobierno mundial, cuyas características ahora desconocemos, y ni siquiera podemos imaginar.
Los checks & balances surgen a través de la mutua interacción y adaptación, de la coevolución, con el tiempo.
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