domingo, abril 08, 2007

Imperialista y liberal, contradictio in terminis

Iracundo reacciona al artículo de Albert Esplugas defendiendo el imperialismo occidental que, según él, “coincide” con algunas políticas de los neoconservadores.

En realidad no sólo coincide sino que, a día de hoy, son sinónimos prácticamente intercambiables. Esta discusión se ha planteado según el ya cansino “ancapismo vs. resto de liberalismo” aunque yo lo enmarcaría mejor en el debate de cuáles son los absolutos del liberalismo (alguien dirá que éste es lo mismo que el otro debate, pero sin embargo al que ahora apelo se refiere sólo a absolutos, no a funcionalidades, entre otras cosas porque para mí la funcionalidad del liberalismo no es un absoluto sino que sólo lo son el individuo, su libertad y su propiedad).
Algunos liberales excusan al imperialismo occidental por creer que contribuye a expandir los ideales de libertad, pero nada más lejos de la realidad. Lo primero que percibe el individuo atacado es el cómo, no el porqué: no importa que le estés hablando de la libertad, de la racionalidad, del amor o de Einstein si se lo estás enseñando a base de bombas. Y más cuando ese individuo es un civil.

El neoconservadurismo es simple y llanamente derecha, aunque y precisamente porque es partidario, sólo coyunturalmente, de algunas medidas liberalizadoras por puro oportunismo. No nos engañemos: la derecha quiere imponer las ideas que rechaza la izquierda y viceversa: es sólo un debate sobre fines que admite los mismos medios liberticidas.
¿Tiene el neoconservadurismo algo más que ver con el “liberalismo” que el periodo de la tecnocracia de la dictadura de Franco? ¿Tiene algo más que ver con el “liberalismo” que las medidas de Gorbachov? No, y cualquier respuesta afirmativa es sin duda un intento de justificar una ideología impositiva que puede resultar simpática por enarbolar unas ideas que pueden ser en buena medida las que cada uno practica en las fronteras de su propiedad privada.

Este pseudo liberalismo económico contingente (que hace a algunos votarlos “eligiendo lo menos malo”) junto a lo que Albert Esplugas ha explicado como el “anti-izquierdismo instintivo de los liberales de ascendencia conservadora” ha hecho que algunos liberales sean más benévolos con los neoconservadores que con los neomarxistas, lo cual es una evidente falta de seriedad y profesionalidad (no deja de tener su punto cómico porque es como un capricho irracional).
La derecha es un socialismo más, y por ello es tan criticable como cualquier otro, porque la esencia del socialismo no es tanto su ideal deshumanizador como su pretensión de imponerlo (al fin y al cabo, que se estableciera una comuna, paradójicamente, en una propiedad privada, no sería de nuestra incumbencia). Que la derecha haya monopolizado burdamente algunos conceptos como el de la religión y la moral no quiere decir que debamos caer en la trampa de reconocerles un mérito. Porque no es un mérito, es socialismo, en tanto que, aunque con menor intensidad en la actualidad, y remarco en la actualidad, la derecha intenta igual que la izquierda imponer tipos ideales.

El hecho de coincidir en agenda de política exterior e interior en cuanto a defensa y seguridad con los neoconservadores, significa básicamente: 1. negar el principio de no-agresión; 2. negar la propiedad privada de los individuos que tienen la desgracia de vivir en el país “a vigilar y a educar”; y 3. legitimar la imposición de ideas consideradas buenas. Puro platonismo. Si la palabra “socialista” resulta demasiado dolorosa, llamémosle “derechista”, pero como ya he dicho antes, eso sigue siendo una variedad del socialismo.

Si negamos la propiedad privada, la libertad, el individuo, y arremetemos contra él en función del régimen político y la coyuntura histórica en que ha sido parido, ¿en qué se queda el liberalismo? Nos cargamos los cimientos, nos cargamos los axiomas, y nos queda un corpus arbitrario y contradictorio. Basándonos en la “eficiencia”, en la “conveniencia”, en la “seguridad”, en fin, en postulados empíricos y por lo tanto no absolutos, entonces, estamos cayendo, sin quererlo, en el historicismo, en el utilitarismo y en el relativismo: la libertad, el individuo y su propiedad no pueden estar sujetos a la comunidad, ni es el individuo el que tiene que cumplir la penitencia ni pagar los platos rotos por los actos criminales o de amenaza que sólo son imputables a individuos concretos, por mucho que éstos hablen en nombre de la nación, la moral o la religión.

Sin entrar en polémica de detalles, supongamos que el régimen iraquí ha amenazado al pueblo americano haciéndose con armas de destrucción masiva. Pero los liberales no podemos suponer y fingir 1. que todo el pueblo americano, que es el que paga la guerra, esté de acuerdo con la misma; 2. que el pueblo iraquí haya amenazado al pueblo americano (y aún menos sin estar establecida la democracia); 3. que el pueblo americano tiene derecho a poseer armas y el iraquí no. ¿Debo entender que un liberal está a favor de la discrecionalidad del Estado?
No se puede ser, bajo ningún concepto, si se quiere ser coherente, liberal e imperialista a la vez, porque son dos términos que se contradicen por todos los lados, principalmente porque el primero desconfía y reniega del Estado y el segundo lo mitifica y se cree que lo utiliza (dulce ilusión) para propagar, alias imponer, las ideas que a uno le hacen gracia y que en realidad, si son las de “libertad” y “propiedad privada”, son violadas, ultrajadas, por el mismo proceso por el cual son aplicadas.
¿Predicar con el ejemplo? No, que eso va muy lento. Mejor predicamos asesinándolos. Total, una vez que se han legitimado medios liberticidas por un fin autodenominado liberal, podemos deslizarnos tranquilamente por los múltiples medios justificados en esa escala gradual de la destrucción del individuo.

15 COMENTARIOS:

Anónimo dijo...

"Basándonos en la “eficiencia”, en la “conveniencia”, en la “seguridad”, en fin, en postulados empíricos y por lo tanto no absolutos, entonces, estamos cayendo, sin quererlo, en el historicismo, en el utilitarismo y en el relativismo"

Y eso seria una catátrofe porque tendríamos que abandonar el comodo espacio del dogmatismo moral para analizar las consencuencias reales de nuestras recetas morales.

Vade retro!

Kantor

berti dijo...

El espacio de defender al individuo que por desgracia nace en un país dominado por tiranos que apelan a él para justificar sus atrocidades no es precisamente un espacio cómodo. Más cómodo (¿y más efectista que una investigación seria?) es arrasar pueblos enteros "a ver si cae algún terrorista". Esta es la consecuencia real de imperialismo. Que no hemos conseguido nada.

Por lo demás, ¿qué hay de diabólico en la receta moral de no iniciar la agresión?

Iván Moreno dijo...

Creo fundamental contestar a la siguiente pregunta:

Si negamos la propiedad privada, la libertad, el individuo, y arremetemos contra él en función del régimen político y la coyuntura histórica en que ha sido parido, ¿en qué se queda el liberalismo?

Nos queda la defensa de la libertad y los derechos individuales frente a la defensa de los derechos colectivos.

Creo que todo lo demás queda bastante despejado.

Preguntas sorprendida Berti, en tu respuesta a Kantor que qué hay de malo en no iniciar la agresión. Y hablas de ello al mencionar países gobernados por dictadores (a menudo genocidas). Independientemente de la necesidad de garantizar la seguridad y derechos de las personas ajenas al régimen (lo cual, aunque sea necesario medir cada acción, no es resuelto con dósis de buenismo), e independientemente del detalle que asombrosamente te saltas, de que el inicio de la agresión del tirano es previa... ¿dónde queda la libertad de los pertenecientes al régimen? ¿No merecen los derechos? ¿Quedan fuera de nuestra responsabilidad o de nuestra posibilidad de actuar?

Del mismo modo, es increíblemente sorprendente viniendo de ti, que des por hecho que los habitantes de un régimen dado, fueran a valorar negativamente siempre cualquier acción externa aunque fuera por su libertad. Sobre todo si hablamos de habitantes masacrados y privados de toda libertad.

Se me ocurre una pregunta a bote pronto: En tu régimen de respeto a la propiedad privada y a la norma de no agresión, ¿cuál sería la respuesta de una persona "normal" ante una agresión a un tercero que no pueda pedir ayuda (porque le incapacite la agresión, por ejemplo) y que no tenga su vida asegurada por medio de una empresa privada de defensa (o incluso que está siendo agredido por su propia agencia de seguridad)?

Supongo que deberá permitir la agresión, hasta que no sea él el agredido.

Supongo además, que el agredido no valorará tu intervención si acudes a librarle de la agresión, pues se fijará más en el cómo y no en el por qué.

Curiosa forma de entender la libertad ajena...

Como aclaración final solo puntualizar: Nada de esto está escrito para justificar ninguna actuación existente. Sólo para criticar una exposición que por intentar defender la libertad, puede acabar conviertiéndose en su peor enemiga.

Un saludo

berti dijo...

Iván,

Dices: "Independientemente de la necesidad de garantizar la seguridad y derechos de las personas ajenas al régimen (lo cual, aunque sea necesario medir cada acción, no es resuelto con dósis de buenismo), e independientemente del detalle que asombrosamente te saltas, de que el inicio de la agresión del tirano es previa... ¿dónde queda la libertad de los pertenecientes al régimen? ¿No merecen los derechos? ¿Quedan fuera de nuestra responsabilidad o de nuestra posibilidad de actuar?"

No ignoro que la agresión del tirano es previa ni tampoco que efectivamente se trata de un tirano. Ni siquiera he valorado la responsabilidad "moral" que alguien pueda atribuirse como propia de cara al resto del mundo. Lo que critico es que, precisamente con ese discurso -que no se queda en garantizar "la libertad individual" sino que se excede en su etnocentrismo- se pisotea a las víctimas de ese sistema. Claro que todos los individuos tienen derecho a su libertad, pero ¿el único camino para garantizarla es el imperialismo? Esto es lo que estoy criticando. Es más, ¿el verdadero motivo del imperialismo occidental es garantizar la libertad o, por el contrario, tiene más que ver con la propia perpetuación y gloria de los Estados que lo practican? ¿Para qué iba un Estado a arruinarse en una guerra si acaso no había previsto ganar mucho con ella?

De todas formas, el ejemplo que he puesto se refería a una tiranía que ha amenazado a un estado democrático, el cual arremete contra los civiles de esa tiranía. ¿Cuál es el móvil? ¿Acabar con la tiranía o responder a un ataque? Y, en cualquier caso, ¿es la violencia contra los civiles legítima, tanto si es para acabar con la tiranía como si es para responder a un ataque? Contemplo la legítima defensa, pero me parece una falacia atribuirle a los civiles de una tiranía la responsabilidad de la misma y, con esta excusa, considerar su asesinato como un mal menor.

Si un individuo está sufriendo a un dictador y tú lo liberas, supongo que te lo agradecerá. Pero la cosa se vuelve un tanto más delicada cuando sabes que para liberar a este individuo cabe la posibilidad de que te lo cargues, a él o a sus hijos, claro.

No he entendido muy bien la hipótesis. Creo que me preguntas que qué hace un individuo que contempla una agresión a otro que no goza de seguro privado o que ha sido traicionado por éste. Pues no sé lo que hará el individuo en cuestión, pero es probable que haga lo mismo que hace hoy cualquier hijo de vecino: llamar a la policía. ¿Que el agredido no está asegurado? Puede pagar a posteriori. Pero lo que realmente quieres que te responda es que si tiene 0 dinero, depende de la caridad: sí, igual que ahora mismo. ONGs que se encargan de los subsaharianos que llegan a las costas; parroquias que por las noches se dedican a recoger a vagabundos (que son TAN pobres que NI SIQUIERA pueden pagar impuestos), etc. Si hoy con Estado hay buenas personas que ayudan gratuitamente, ¿por qué en una sociedad ancap habría de haber menos? A ello habría que añadirle las bajadas de precios en las empresas de seguridad que supondría quitarle el monopolio de la misma al Estado.

Iván Moreno dijo...

Berti, creo que no debí de explicarme bien. Buena prueba de ello es tu interpretación de la pregunta que te hice.

Mi respuesta ni mucho menos buscaba la palabra caridad. Eso es lo que yo creo que debería ser en un mundo semejante. Sin embargo, siguiendo la lógica de tu exposición anterior, la respuesta debería ser la siguiente:

Atacar a una persona que está agrediendo a un tercero (y que incluso puede amenazar con ser su próxima víctima), tiene tres defectos:

1. negar el principio de no-agresión; 2. negar la propiedad privada del individuo que está siendo agredido, pues puede que al defenderle, y separarle del agresor, le causes alguna lesión, incluso grave y 3. legitimar la imposición de ideas consideradas buenas (Más allá: ¿y si al individuo le gusta que le agredan?).

Así, creí que esa iba a ser tu respuesta.

Si a lo que te referías, como expones en este nuevo mensaje, es a que no crees que el imperialismo sea un buen camino para lograr la libertad y los derechos individuales, así como la defensa de futuros agredidos, entonces lo que no sé es a qué viene dentro del debate sobre liberales y neocon. Yo puedo estar de acuerdo, o no, pero eso para nada elimina la búsqueda de los derechos y libertades individuales dentro de una estrategia imperialista. ¿Utilizado con otros fines? Tal vez. ¿Equivocados? Puede ser. Pero no menos que argumentos como el que has expuesto, de negar el ataque a un régimen basándote en el principio de no agresión, o de no dañar al que se pretende defender. Argumento este último que se puede valorar como de un buenismo ingenuo que parece valorar más sus bases teóricas que la libertad práctica ajena.

Un saludo

Germánico dijo...

"no importa que le estés hablando de la libertad, de la racionalidad, del amor o de Einstein si se lo estás enseñando a base de bombas"....bueno eso es cierto, relativamente. El Imperio Romano hizo prevalecer la ley a golpe de espada. No sé quien decía eso de que igual de terrible es la fuerza sin justicia que la justicia sin fuerza.

No hizo falta hablar de Einstein a los japoneses para finalizar la 2ª Guerra Mundial, se les tiró....su bomba. A veces golpear es más elocuente que hablar. Según algunos fue una matanza injustificada que solo añadió más víctimas al conflicto. Según otros ahorró las bajas aliadas y japonesas de la toma isla a isla de Japón, que hubieran sido mayores.

Lo ideal, y en eso seguro que estamos de acuerdo, es intercambiar y lograr poco a poco a través de ello un mestizaje y una libertad que acaben con los ideales monolíticos y tribales. Pero la fuerza es un elemento a tener en cuenta en el mundo en el que vivimos, en el que esos "ideales" monolíticos y tribales nos están "forzando" prmanentemente a echar un pulso en el que solo puede haber un ganador. Y, desde luego, no es igual de ilegítima la violencia que se apoya en los principios de la libertad y la democracia que aquella otra que lo hace en la servidumbre y el absolutismo de un monarca o una élite.

Para los musulmanes el enemigo es EEUU (bueno, y por supuesto Israel). Ayer se manifestaban en Irak contra la ocupación. Si contásemos el número de muertos causados por los americanos y lo contrastásemos por el número provocado por terroristas, y ponderásemos asimismo si los muertos iban o no armados,nos encontraríamos con la incongruencia de los musulmanes. No quieren ser libres de los EEUU, quieren imponerse unos a otros distintas clases de servidumbre, esto es, ser libres para esclavizar al otro, destruir la democracia, tirar abajo la libertad.

En fin, no sé si será "derecha" o no, pero aunque haya una contradicción entre el liberalismo y el imperialismo esta no puede ser salvada sin poner en grave riesgo nuestra civilización, del mismo modo que el liberalismo no puede ser abandonado sin ponerla igualmente en grave riesgo.

berti dijo...

Perdonad que no haya contestado antes, pero he tenido que irme fuera y allí no tenía internet.

Iván, efectivamente entendí mal tu pregunta, lo siento. Lo que comentas entra dentro del debate de si es una obligación o no el auxilio, y si es un asesinato el dejar morir. Yo tengo claro, por ejemplo, que es una obligación moral (aunque no debería ser "legal") atender al que está muriéndose delante de tus narices en contra de su voluntad (otro caso sería el suicicio). Pero no tengo tan claro que esa obligación sea perfectamente moral si para el fin que te habías propuesto (salvar al que está muriéndose) has de matar a otras personas. Es lo que ocurre en el caso del imperialismo. Para empezar, noto cierta ingenuidad respecto a los motivos del imperialismo: sería genial que su fin fuera expandir la libertad, pero creo que hay motivos suficientes para creer que éste es un motivo supletorio y secundario.

Pero supongamos que su fin sí es expandir la libertad y que lo entendemos en el marco del ejemplo que has puesto, Iván: hay que salvar a los que están oprimidos. ¿No deberíamos ser un poco más prudentes al afirmar su moralidad si para salvarlos hay que, necesariamente, prescindir positivamente de otras vidas? ¿Cómo calcular las que se perderían si no matamos el tirano? Insisto en que esta idea me parece como poco arriesgada teniendo en cuenta que el régimen al que combatimos no es democrático y que su cultura democrática es nula. Los mismos chiitas que celebraban la caída de Hussein son hoy los que se manifiestan en contra de la ocupación de EEUU.

Por otra parte, es curioso que pensemos en términos de bloques. Cuando Oriente amenaza a Occidente, ¿a quién amenaza en concreto? ¿Y quién es Oriente? ¿Los gobernantes de Oriente, sus pensadores, los teólogos fundamentalistas, sus variadísimos pueblos, estamentos, esos pueblos y estamentos que ni siquiera eligen a los gobernantes? ¿Quién exactamente? ¿Y quién es Occidente? ¿Los blancos, los católicos, los americanos, los orientales que emigran a Occidente, los pobres, los ricos, los pro-orientales, los socialistas, los laicos o los capitalistas? Es como una amenaza abstracta a la que habría que responder conforme al derecho de rescisión, pero es complicado porque todos nos sentimos insultados sin saber qué piensan los que insultan y sin saber si son conscientes de la variada y contradictoria masa a la que amenazan. Yo no digo que no haya que responder con la fuerza, sino que hay que evitar que esta fuerza se cargue a los civiles. Porque aunque haya civiles que estén de acuerdo con la doctruina fundamentalista, no han canalizado siquiera esta postura mediante un Parlamento elegido democráticamente. ¿Por qué no el imperialismo, si su único fin es expandir la libertad, invierte el capital en investigaciones serias que eliminen las redes fundamentalistas y destituyan sólo al grupo de poder, que son normalmente los únicos que formulan amenazas oficiales y realistas?
En cualquier caso no me parece justo generalizar, y menos cuando esa generalización implica que alguien tiene que morir. ¿Por qué los liberales hacemos tanto hincapié en concretar al individuo y apelar a su responsabilidad individual pero cuando discutimos la política exterior hablamos en términos de colectividades?

Como he dicho, ser liberal e imperialista a la vez es una contradicción. Incluso si aplicamos políticas imperialistas (que sólo gestionan generalizando) en momentos muy concretos, sigue siendo una contradicción. Si en un momento dado consideramos que la situación es muy extrema, podemos actuar de forma imperialista, y tal vez, haciendo balance de muertes coyunturales, nos salga a cuenta. Pero sigue siendo una contradicción... Lo que quiero decir es que en términos utilitaristas, puede ser que una contradicción en la lógica liberal pueda "cancelarse" con la efectividad real, siempre y cuando, claro, estemos en un contexto estatal. Pero lo que no podemos hacer, o mejor dicho, no debemos, es predicar que el imperialismo es positivo en general, porque sólo puede serlo ad hoc y sólo en términos utilitaristas, nunca individualistas ni liberales. Y, por supuesto, el caso de la guerra de Irak para mí es un rotundo fracaso, y no lo considero uno de esos intervencionismos imperialistas que tienen el privilegio de ser "preferibles" a la no-intervención.

Entiendo que haya quien prefiera contradecirse a "no actuar". Es perfectamente comprensible. Pero esa acción es maquiavélica, para bien o para mal... Yo simplemente prefiero huir de los análisis utilitaristas porque son muy confusos y demagógicos, y considero que no se puede ser justo hablando por bloques o colectividades. Aunque claro, esto es un problema que tiene una raíz más profunda, que es la existencia de esos bloques formados coactivamente. En un contexto ancap o incluso minarquista, las amenazas podrían valorarse mucho mejor, y por tanto ser respondidas justamente conforme al derecho a la legítima defensa, que en el actual contexto. Es como una trampa randiana: puedes elegir aceptar sus reglas del juego y luchar, con todo lo que ello conlleva (muertes de inocentes), o renegar de esas reglas del juego porque ellas mismas te parecen coercitivas, y tratar de actuar sólo cuando puedas localizar a un enemigo muy concreto. Ello por supuesto también conlleva muertes inocentes (las que se lleva ese enemigo que aún no podemos identificar tangiblemente) pero, al menos, no son muertes que tú hayas provocado y tratado como medios para un fin "superior".

Germánico dijo...

Aunque las fronteras no sean nítidas -en absoluto lo son- Occidente es una categoría que todos relacionamos con cosas tales como el judaísmo, el cristianismo, la Reforma, la Ilustración y gran parte de la ciencia y la filosofía que constituyen la base de la sociedad moderna, las Revoluciones industrial, americana y francesa, el colonialismo (desde la perspectiva de los colonizadores, claro está), las dos guerras mundiales,...etc etc, una serie de cosas que forman una idiosincrasia de la que todo occidental tiene algo dentro, en su pedacito de alma colectiva. Aunque el término colectivo nos repugne, e incluso a veces el término cultural, hemos de dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César: somos individuos, tanto biológica como socialmente, y nos comportamos como tales. Pero de la misma forma que compartimos con todos nuestros congéneres una dotación genética, también compartimos, por proximidad genética y cultural, una dotación de ideas, de estructura mental condicionada culturalmente, a través de las cuales vemos y manipulamos el mundo.

No quiero ponerme rollo, simplemente decir que en la medida en que un grupo humano esté culturalmente cohesionado, y que su cultura sea una cultura con valores fuertes entre los que está la propia fuerza como elemento instrumental de acción en el mundo, los demás estaremos inermes si no nos defendemos con el mismo instrumento de la fuerza (aunque pueda dosificarse y acompañarse de otra clase de medidas no coactivas). La Ummah tendrá fronteras difusas, también, pero es una unidad de lucha, es un grupo muy grande de gente que odia a otro grupo muy amplio de gente: los que no se parecen a ellos, seamos el Occidente decadente o seamos lo que seamos. Quizá no deba ser Occidente, después de todo, quien se defienda. Quizá en esto los americanos han vuelto a adelantarse en el uso del lenguaje. Quizá sea el Mundo Libre el que ha de protegerse de la amenaza de los totalitarios, en la guerra fría contra el islamismo radical. Lo de Irak es solo un capítulo. De “nosotros” (los libres) depende que la guerra tenga muchas o pocas batallas.

Un saludo Berti.

PD: Ojala tu modo de pensar estuviera más extendido, especialmente entre los musulmanes....pero es libre, es... Occidental.

berti dijo...

Bueno, Germánico, yo no niego la importancia de la cultura, pero me mantengo escéptica en lo que al choque de civilizaciones se refiere. No creo que exista como tal: creo que existen varios frentes abiertos y no necesariamente con fronteras geopolíticas. La guerra principal es la que estalla todos los días entre los que creemos en la libertad individual (y se admite casi cualquier grado, siempre que sea una apología explícita) y entre los que creen en un bien objetivo obligatorio. Todos esos que quieren prohibir la prostitución, la pornografía, las drogas (por decir algo socialmente percibido como "perverso") o los que intentan imponer la laicidad, la igualdad, la paridad, la vida saludable, cierta moral (por decir algo socialmente percibido como "noble") ¿de qué bando están? Del mío no. Es que me parece demasiado abstracto hablar así. Yo en mi vida personal puedo haber tenido mucha más afinidad ideológica, literaria, vital, con un musulmán de Turquía, con un austriaco protestante o una taiwanesa agnóstica, que con cualquiera de los vecinos de mi calle o incluso con miembros de mi propia familia, con los cuales comparto la religión, el modo de vida, el estatus, etc.

Me acuerdo ahora de estos dos artículos de Sobran de hace un tiempo. Me parece que contienen una gran dosis de verdad.

http://jorgevalin.com/weblog/2004/07/donde-buscar-el-mal-por-joseph-sobran.html

Y

http://jorgevalin.com/weblog/2004/06/el-gran-pacifista-por-joseph-sobran.html

Germánico dijo...

Te doy la razón en casi todo Berti. Pero seguro que encontrarás más gente afin a tus ideas en sólo tu calle que en toda Turquía. Yo, en este sentido, me siento de tu calle, o, si apuramos, de la misma acera, que ya se sabe que los de la acera de enfrente....

(-;

Voy a leer esos artículos de un extraño entre "nosotros".

Germánico dijo...

No sé de dónde he sacado yo que Sobran sería un perverso sarraceno...¡con ese nombre!.

Muy interesantes los artículos.

Anónimo dijo...

Berti cómo puedes decir que eres escéptica sobre que exista un choque de civilizaciones y acto seguido decir que la verdadera batalla es entre los que creen en la libertad individual y los que no ?????? Si analizas las diferentes civilizaciones es evidente para cualquiera con dos dedos de frente que unas defienden la libertad individual y otras la niegan por completo...¡¡¡Entonces evidentemente que hay un choque de civilizaciones!!! Entre las que respetan la libertad y las que no.

Y no me vengas con eso de que el Islam respeta la libertad igual la cultura Occidental porque eso no se lo cree ni LLamazares.

berti dijo...

La verdadera batalla es entre los INDIVIDUOS que creen en la libertad individual y los que creen en un bien objetivo obligatorio. La civilización es un término demasiado abstracto e insisto en que no permite analizar los hechos en términos de responsabilidad individual. No tengo yo nada que ver con tu Llamazares ni tampoco con uno de esos cristianos que dicen que Jesús era comunista. En realidad no tengo nada que ver con nadie hasta que no lo conozco individualmente. A mí "musulmán", "homosexual", "católico", "africano", no me dice mucho.

Anónimo dijo...

"No tengo nada que ver con nadie hasta que no lo conozco individualmente"

Ya claro, tu del cálculo de probabilidades nada de nada. Seguro que si vas sola de noche por una calle y ves dos gitanos acercándose piensas "no pasa nada Berti, ¿eso que llevan en la mano es una navaja? Seguro que no....".

Pues ya no sé que más decirte, si partes de principios equivocados todo lo demás ya no importa. Como todo lo basas en el individuo eres incapaz de entender que la mentalidad está determinada en gran parte por la cultura y el medio, porque a ti estas cosas "no te dicen nada". Pues nada, a lo tuyo.

Carlos Juan dijo...

Discrepo de tus coomentarios sobre la derecha. En primwer lugar porque no se exactamente a que terefieres con el concepto derecha y, sobre todo, al atribuirla un deseo de imposición totalitaria de sus criterios. Quizás hagas referencia a regímenes autoritarios, es decir a la plasmación política de unas ideas en unos momentos históricos concretos. De ser así también el liberalismo ha sido autoritario en muchos momentos.
En otro contexto, no atisbo que criterios ideológicos, políticos y sociales atribuyes ala derecha, ya que no lo expresas, si te refieres al neoconservadurismo, doy por hecho que conoces su ideario y que recoge muchísimos conceptos liberales, desde luego bastantes mas que cierto liberales mas entusiasmados con encontrar puntos de concomitancia con el socialismo.
Así mismo,creo que conservadores y liberales forman "la derecha", ya sea independientemente o en cierta simbiosis, entre otras cosas porque se trata de una simple definición referencial de política mas que de ideas. Desde luego, rechazo conceptos como el de centro, ya que eso si que me parece un intento de reubicación de unas ideas que en la mayor parte de los casos son confusa mezcla de ideas liberalconservadoras y socialistas que no suelen conducir a nada. En España tuvimos la plasmación política en la UCD, a la que pertenecí y la realidad es que aquello acabó como el rosario de la aurora, porque no se pueden mezclar ideas tan diferentes.
Por tanto creo que como adscripción política y a ello me apunto, liberales y conservadores forman la derecha que, según los hechos históricos, han sido sus ideas las que han traido el mayor desarrollo políticop, social y de libertad al mundo