El eterno debate: los mínimos del liberalismo como ideología, los mínimos del liberal como blogger. ¿A partir de qué valor se es liberal? ¿A partir de qué actitud se deja de ser un buen blogger para ser un canalla? Vaya por delante que no estoy cansada de esta cuestión (de hecho voy a plantear por enésima vez el tema porque, española al fin, poseo a pesar de todo una aglomeración de esperanza casi cristiana); de lo que estoy cansada es de las repetitivas soflamas de los “debatientes históricos”. Me explico.
Hace tiempo que me retiré de La Discusión (para los que anden perdidos en el laberinto de los insultos: que si los anarcocapitalistas somos monopolizadores; que si no somos liberales; que si repartimos carnets de liberal en base a criterios maniqueos, alias rothbarianos; que si es imposible convivir con nosotros porque olemos a canibalismo y degeneración moral; que si no nos preocupamos por España; que si no tenemos ni idea de Realidad, Historia –capítulos Segunda Guerra Mundial, Guerra Fría y Eje del Mal- y Técnicas Militares*...).
La razones de mi ex aislacionismo no son otras que la repulsión que me vienen produciéndome, por una parte, las exhibiciones de supuesto conocimiento omniabarcante (pues tú no has leído a Turgot; pues tú no has leído a Mises; pues yo soy jurista, y tú economista: toda una feria de petulancia y afectación schopenhauriana que, vista desde fuera, o asusta o mata de vergüenza) y, por otra parte, la manipulación descarada y verdulera que practican algunos sin el menor recato y honestidad intelectual. En ambas prácticas destaca, fulgurante, Iracundo. No es el único, obviamente. El tango no lo bailan dos, sino cuatro o cinco. El último ejemplo ha tenido lugar en Freelance Corner. Recomiendo paciencia y estoicismo al lector que deteste los ataques personales.
Me apetece comentar que, en esos destellos fugacísimos en los que Iracundo no se ve arrastrado al círculo vicioso de su ancapismo versus liberalismo, me cae bien. ¡Sí, sorpresa! A mí, al contrario que a él y que a la mayoría de los comentadores, no se me va la vida en esto y no correlaciono tan estrictamente ideología con simpatía o calidad humana. Dicho lo cual, quiero hacer sólo dos apuntes, relativos a sus eternas repeticiones (siempre manipulaciones retóricas pero que acaban calando en su camarilla, a quienes extiendo mi crítica):
1) Lo primero que llama la atención es su terquedad. Imaginen a un tipo insertando una y otra vez puñetazos en el torso de un muñequito de paja, creyendo, en su locura, que embiste a una personalidad verídica. Una y otra vez. Una y otra vez. En efecto, es él: Iracundo. ¡Venga a crotorar engrandecimientos y exageraciones! Y esto lo digo porque es muy fácil rebatir una mentira, sobre todo si esa mentira es bobalicona: el anarcocapitalismo no defiende el Antiguo Régimen ni el canibalismo ni la confesionalidad ni etcétera, etcétera.
Una cosa es la revisión histórica, que es una actitud, una manera de afrontar las ciencias sociales, que es perfectamente legítima, sana y fructuosa (lo cual no significa que sea necesariamente acertada: yo no comparto en casi ningún punto la tesis de Hoppe), y otra es la apología o la inserción de esas paradojas (paradojas como poco) en el ideario liberal.
Y una cosa es defender la libertad individual en todos los casos –también en aquellos casos inaplicables, improbables, ilógicos, hediondos, horteras, antihistóricos, antinaturales, antioccidentales, romanticotes, sexistas, racistas y demás cosas malas y feas que nosotros nunca haríamos pero que otros, sin utilizar la violencia, sí harían-, y otra cosa es la defensa, la protección positiva del contenido de todas las acciones libres.
En este sentido, ¡vale ya de enlazar artículos que no demuestran nada! La antología de los pecados del anarcocapitalismo estaría muy bien, muy elaborada y tal, si no fuera porque no son los del anarcocapitalismo (no me preguntéis de qué: tal vez de lo que le gustaría a Iracundo que fuera el anarcocapitalismo).
2) Y dándole la vuelta al asunto. Imaginen a un tipo que recibe las críticas de un colectivo, que lo tacha de socialista. El tipo en cuestión es rubio, y alto. Y está a favor, pongamos por caso, de Educación para la Ciudadanía. El tipo, escandalizado, le comenta a su colega: “¡Me tachan de socialista por ser rubio y alto!”
Sí, efectivamente: incapacidad, fingida o no, para relacionar causas y efectos. Lo mismo le pasa a Iracundo: se cree que algunos le acusan de altamente intervencionista (yo misma), socialista en terminología austriaca, o socialdemócrata, o incluso totalitario (acusación que obviamente no comparto, ya que creo en la rigurosidad conceptual: Tusell, Navarro y demás), por ser “demócrata”. No, amigo, no manipulemos al personal.
Dejo para otro momento –los exámenes me invaden- el socorrido argumento de “la secta” y el tema del futuro agregador con el sello iracundiano (estoy con Freelance: son muy libres, pero muy picados) y me limito a plantear el eje sobre el que, debiendo girar el debate, en realidad se ha atascado y envilecido: partiendo de que todos estaremos de acuerdo en que la censura y el guerracivilismo y la discriminación son actitudes legítimas y libres, ¿son aceptables moralmente? Ya sé que somos liberales y que todos coincidimos (espero) en que no implican violencia, pero trascendamos ese tema (el de lo legítimo) y discutamos, cada uno con su moral en la mano, sobre si estas actitudes discriminatorias son propias de los que intentan no falsear, no engañar y ser intelectualmente honestos…
En fin, ahí lo dejo. Yo tengo mi opinión, claro: tanto la censura (que no he sufrido pero de la que todos hablan) como el encasillado del mundo liberal que hacen algunos (que sí he vivido en mis pálidas carnes, y de ahí este post) son el fruto o bien del sectarismo o bien de la inseguridad. Sumandos del infantilismo… Axiomas de la repetición de falacias… Que se acabe ya el eterno retorno, por favor. Que finalice el ajo castañuelo. Que por fin haya una correlación entre la crítica y lo criticado, y no una inútil y agria atribución de atrocidades.
*Se ruega que completen la lista de divertidas deficiencias morales y mentales ancápicas
Hace tiempo que me retiré de La Discusión (para los que anden perdidos en el laberinto de los insultos: que si los anarcocapitalistas somos monopolizadores; que si no somos liberales; que si repartimos carnets de liberal en base a criterios maniqueos, alias rothbarianos; que si es imposible convivir con nosotros porque olemos a canibalismo y degeneración moral; que si no nos preocupamos por España; que si no tenemos ni idea de Realidad, Historia –capítulos Segunda Guerra Mundial, Guerra Fría y Eje del Mal- y Técnicas Militares*...).
La razones de mi ex aislacionismo no son otras que la repulsión que me vienen produciéndome, por una parte, las exhibiciones de supuesto conocimiento omniabarcante (pues tú no has leído a Turgot; pues tú no has leído a Mises; pues yo soy jurista, y tú economista: toda una feria de petulancia y afectación schopenhauriana que, vista desde fuera, o asusta o mata de vergüenza) y, por otra parte, la manipulación descarada y verdulera que practican algunos sin el menor recato y honestidad intelectual. En ambas prácticas destaca, fulgurante, Iracundo. No es el único, obviamente. El tango no lo bailan dos, sino cuatro o cinco. El último ejemplo ha tenido lugar en Freelance Corner. Recomiendo paciencia y estoicismo al lector que deteste los ataques personales.
Me apetece comentar que, en esos destellos fugacísimos en los que Iracundo no se ve arrastrado al círculo vicioso de su ancapismo versus liberalismo, me cae bien. ¡Sí, sorpresa! A mí, al contrario que a él y que a la mayoría de los comentadores, no se me va la vida en esto y no correlaciono tan estrictamente ideología con simpatía o calidad humana. Dicho lo cual, quiero hacer sólo dos apuntes, relativos a sus eternas repeticiones (siempre manipulaciones retóricas pero que acaban calando en su camarilla, a quienes extiendo mi crítica):
1) Lo primero que llama la atención es su terquedad. Imaginen a un tipo insertando una y otra vez puñetazos en el torso de un muñequito de paja, creyendo, en su locura, que embiste a una personalidad verídica. Una y otra vez. Una y otra vez. En efecto, es él: Iracundo. ¡Venga a crotorar engrandecimientos y exageraciones! Y esto lo digo porque es muy fácil rebatir una mentira, sobre todo si esa mentira es bobalicona: el anarcocapitalismo no defiende el Antiguo Régimen ni el canibalismo ni la confesionalidad ni etcétera, etcétera.
Una cosa es la revisión histórica, que es una actitud, una manera de afrontar las ciencias sociales, que es perfectamente legítima, sana y fructuosa (lo cual no significa que sea necesariamente acertada: yo no comparto en casi ningún punto la tesis de Hoppe), y otra es la apología o la inserción de esas paradojas (paradojas como poco) en el ideario liberal.
Y una cosa es defender la libertad individual en todos los casos –también en aquellos casos inaplicables, improbables, ilógicos, hediondos, horteras, antihistóricos, antinaturales, antioccidentales, romanticotes, sexistas, racistas y demás cosas malas y feas que nosotros nunca haríamos pero que otros, sin utilizar la violencia, sí harían-, y otra cosa es la defensa, la protección positiva del contenido de todas las acciones libres.
En este sentido, ¡vale ya de enlazar artículos que no demuestran nada! La antología de los pecados del anarcocapitalismo estaría muy bien, muy elaborada y tal, si no fuera porque no son los del anarcocapitalismo (no me preguntéis de qué: tal vez de lo que le gustaría a Iracundo que fuera el anarcocapitalismo).
2) Y dándole la vuelta al asunto. Imaginen a un tipo que recibe las críticas de un colectivo, que lo tacha de socialista. El tipo en cuestión es rubio, y alto. Y está a favor, pongamos por caso, de Educación para la Ciudadanía. El tipo, escandalizado, le comenta a su colega: “¡Me tachan de socialista por ser rubio y alto!”
Sí, efectivamente: incapacidad, fingida o no, para relacionar causas y efectos. Lo mismo le pasa a Iracundo: se cree que algunos le acusan de altamente intervencionista (yo misma), socialista en terminología austriaca, o socialdemócrata, o incluso totalitario (acusación que obviamente no comparto, ya que creo en la rigurosidad conceptual: Tusell, Navarro y demás), por ser “demócrata”. No, amigo, no manipulemos al personal.
Dejo para otro momento –los exámenes me invaden- el socorrido argumento de “la secta” y el tema del futuro agregador con el sello iracundiano (estoy con Freelance: son muy libres, pero muy picados) y me limito a plantear el eje sobre el que, debiendo girar el debate, en realidad se ha atascado y envilecido: partiendo de que todos estaremos de acuerdo en que la censura y el guerracivilismo y la discriminación son actitudes legítimas y libres, ¿son aceptables moralmente? Ya sé que somos liberales y que todos coincidimos (espero) en que no implican violencia, pero trascendamos ese tema (el de lo legítimo) y discutamos, cada uno con su moral en la mano, sobre si estas actitudes discriminatorias son propias de los que intentan no falsear, no engañar y ser intelectualmente honestos…
En fin, ahí lo dejo. Yo tengo mi opinión, claro: tanto la censura (que no he sufrido pero de la que todos hablan) como el encasillado del mundo liberal que hacen algunos (que sí he vivido en mis pálidas carnes, y de ahí este post) son el fruto o bien del sectarismo o bien de la inseguridad. Sumandos del infantilismo… Axiomas de la repetición de falacias… Que se acabe ya el eterno retorno, por favor. Que finalice el ajo castañuelo. Que por fin haya una correlación entre la crítica y lo criticado, y no una inútil y agria atribución de atrocidades.
*Se ruega que completen la lista de divertidas deficiencias morales y mentales ancápicas

32 COMENTARIOS:
Yo en la actualidad no me clasificaría como ancap, y, sin embargo, debo admitir que las ideas de los ancaps que por aquí se expresan tienen una factura impecable.
Bastante de acuerdo contigo, aunque lo que dices de Iracundo yo lo extendería a algún otro. De todas formas, noto al chico, que a mí también me cae bien y con el que estoy de acuerdo en bastantes cosas, más en el fondo que en la forma, más tranquilo en las últimas semanas.
¡Que los exámenes no dejen ningún rastro en tu bella tez ni en tu bonita figura!
Otra cosa:
"Y una cosa es defender la libertad individual en todos los casos –también en aquellos casos inaplicables, improbables, ilógicos, hediondos, horteras, antihistóricos, antinaturales, antioccidentales, romanticotes, sexistas, racistas y demás cosas malas y feas que nosotros nunca haríamos pero que otros, sin utilizar la violencia, sí harían-".
Dudo que esas cosas se puedan hacer sin violencia o con libertad de expresión, o sin teocracia.
Berti, estando básicamente de acuerdo con todo lo que dices, y aplicándome mi parte de culpa (aunque las batallas se ven con más condescendencia desde fuera que desde dentro) estoy más de acuerdo todavía con la acotación última de Libertymad: ciertas cosas no se pueden defender sin, implícitamente, estar incurriendo en la violencia; y, si no media violencia, ya son otra cosa.
Pondré dos ejemplos: si un matrimonio acuerda libremente que el hombre trabajará fuera de casa y la mujer cuidará los hijos, no hay nada que objetar y es una relación de lo más respetable, luego no es sexista; sexista sería si una de las partes (el marido) impone esa conducta sin contar con el criterio de la mujer. De igual modo, el hecho de que los trabajadores negros cobren, por ejemplo, menos que los blancos, no supone racismo por ninguna parte; si sucede de este modo por decreto o imposición, sí estaríamos ante una demostración de racismo.
Es peccata minuta, pero como vengo del debate de mi casa estoy muy picajoso, se conoce :o)
Joder, aquí nadie es capaz de escribir menos de 20 párrafos de 40 líneas cada uno.
maromo surfero, pareces sorprendido, debes ser nuevo
Germánico, es que lo de ancap y no ancap ya... como que hay mejores discusiones en las que meterse. Sobre todo porque, ya digo, no son discusiones, sino cruzadas personales e insultos...
Liberty y Freelance, cierto que es habitual que gente así (se me ha olvidado añadir a los ecologistas) utilicen la violencia, pero en el supuesto de que precindan de ella y se limiten a opiniones y actitudes en sus propiadades o en las que sean consentidos... es legítimo. En cuanto se traspase ese límite, deja de serlo, claro.
Liberty, a mí me parece lo contrario, que el ambiente está demasiado caldeado últimamente y que mete demasiada cizaña. No es el único, es verdad: luego están sus imitadores.
Freelance, ahora que leo mi comentario puede parecer que aludía a tu blog como incluyéndote en la crítica. Para nada.
Dogson, supongo que te recuerda por lo de "blogspot.com" :)
Besos
Estoy deseando que entre en funcionamiento la Red Iracunda.
Espero que te agradezcan mucho el artículo tus amiguetes, Berti. A mí, como comprenderás, me parece un despropósito y una provocación muy poco atinada que se relaciona directamente con la progresión de los acontecimientos en la blogosfera liberal.
No conseguirás exasperarme y, además, lo de la "Red Iracunda" y semejantes insinuaciones... me produce vergüenza ajena.
Allá tú.
Nuevo no, qué va. Pero pensaba que la gente se iba a dar cuenta de lo coñazo que es escribir tanto para no decir mucho.
Lo de la Red Iracunda es una idea cojonuda :D
¿Allá tú? ¿Dónde queda el Salud y Libre Comercio?
Aunque nadie me dió vela en este entierro, me gustaría hacer de abogado del diablo, pero dejando cosas claras. 20 párrafos de 40 lineas.
Creo que Iracundo se equivoca de enfoque. Repite hasta la saciedad la conclusión de su argumento que le empuja a llevarse las manos a la cabeza, enrojecer de celo y lanzarse a escribir sin compartir el hilo argumental que le lleva al enfado. Y claro, así no hay nada que hacer. Pero creo entender ese hilo, y creo interesante explicarlo.
Obvia decir que no entro en si estoy de acuerdo o no, y que este «favor interpretativo» ni justifica las formas iracundianas ni tiene más misión que profundizar en un debae que, llevado adultamente, puede ser espectacularmente bello e interesante.
Iracundo es una persona coherente. Parte de una premisa historicista que le permite afianzar su postura del Derecho legitimado por la Fuerza, y le añade una capa moral también historicista para afianzar la superioridad de esa Fuerza legitimada. Tiene, por así decirlo, el edificio bien asentado en sus cimientos. Esas premisas historicistas le llevan irremediablemente a sus posturas, a saber: Democracia como sistema ideal (en cuanto mejor, en cuanto menos malo en última instancia, a lo largo de la Historia), sostenimiento de la Democracia mediante el uso de la Fuerza si es necesario (por el bien moral que representa en su visión), y en esas condiciones es totalmente legítimo, por ejemplo, y coherente, defender EpC. Lógicamente es impecable.
El problema que tiene el señor Iracundo es que no entiende la posición ancap. No es que no entienda los principios en que se basa y las consecuencias que conllevan, es que no entiende cómo alguien tras llegar a eso mismo puede seguir siendo ancap.
El señor Iracundo ve las dos premisas fundamentales: no agresión y propiedad privada, y a partir de ahí sigue el hilo. Como anécdotas, de esa premisas han salido paradojas sobre prostitución infantil, venta de órganos, canibalismo voluntario y demás. Esas conclusiones, incluso paradójicas y anecdóticas preocupan gravemente a Iracundo, porque son contrarias a la moral historicista que sostiene y procura su modelo. En una palabra: exigen de una concepción del hombre y de lo que puede llegar a hacer que sobrepasa la que Iracundo tiene. Iracundo piensa, y creo que es una reflexión interesante, que en un mundo donde se pudiera legalmente comerciar con órganos, niños y gastronomía humana la maldad inherente al ser humano destrozaría cualquier tipo de convivencia.
Es, en definitiva, el pesimismo humano de Iracundo el que choca con el optimismo antropológico (lo es desde su perspectiva) que existe tras la ideología ancap.
Por tanto, llegados a este punto, Iracundo pierde la paciencia. Claro. Porque cree que si sus «adversarios» no ven eso es porque o bien no han pensado bien las implicaciones de sus principios (los llama niños o ignorantes) o bien sí han entendido el peligro que él ve (y entonces los llama totalitarios y esas cosas).
Pero debajo de los insultos hay algo más. Y ese algo es interesante. Al menos para mí.
Exactamente Judas. Has dado en el clavo, por lo menos en cuanto a mí, que coincido bastante con Iracundo.
¿Agradecerme el qué? No he aportado nada nuevo a la defensa de los "fundamentos" ancap, vamos, he renunciado ya a entrar ahí. Lo que critico es tu forma y la de tus fans de manipular. No es ningún favor a nadie, faltaría más; es mi franca opinión.
Lo de exasperarte, como que no. Preferiero que estés tranquilo, simpático y con buenos alimentos.
Lo de la nueva red bajo tu influencia... es cierto, ¿no? Pues ya está. Lo que planteo es: ¿es una actitud tolerante la de querer echar a los ancaps? Si estás tan a disgusto, vete, pero si estás tan a disgusto, si no puedes soportar nuestra presencia más, será por algo. Algo llamado intolerancia. Es como un picor, como un calor en las mejillas... sí.
Judas, totalmente de acuerdo de pé a pá. Para mí también es muy interesante lo que hay detrás de los insultos, y me alegro de que lo hayas aclarado. Cuando se acaben, y cuando se trasciendan y no se manipulen las anécdotas, podremos discutir tranquilamente.
La raíz como dices está en el historicismo, en ese punto de partida. Para mí sería muy interesante que un historicista me relacionase su tesis con la psicología evolutiva, e intentar rebatir. Y también me resultaría interesante que un historicista me explicara en qué fundamenta el Derecho y con qué mecanismos perdurables y universalizables acota la discrecionalidad. Y que un historicista me explique si, según sus axiomas, el liberalismo puede trascender occidente. Y cómo racionaliza la costumbre. Y también cómo se compagina eso con la teoría de la sospecha. Y hasta dónde está dispuesto a limitar el Estado y estirar los derechos individuales. Y quién forma parte de la élite y qué se puede esperar de la sociedad civil. Y si hay avance en círculos o desevoluciones paralelas. Y etc. etc. etc. Eso es lo que yo quiero discutir.
Yo desde luego prefiero 5 o 6 autoinmolados en el nombre del canibalismo voluntario a los millones de muertos/mutilados producto de las fuerzas armadas de los Estados.
No puedo hablar en nombre de Iracundo, pero la postura desde donde se critica el anarcocapitalismo en absoluto tiene por qué ser "historicista". Historia y evolución no se oponen, sino que se complementan.
Precisamente uno de los mejores argumentos contra el anarquismo de mercado procede del enfoque evolucionista de la historia. Dado que distintas formas de estado han evolucionado espontáneamente después de la "revolución de la agricultura", y hoy es una forma de organización prácticamente ubicua en el mundo, quitando algunos picos adaptativos residuales que ocupan bandas de cazadores-recolectores, es lógico suponer -desde premisas adaptacionistas, evolucionistas- que el estado es una adaptación, no un ruido evolutivo o una deriva por azar.
Aqui tienen una respuesta al anarcocapitalismo no positivista. Hay muchas más, pero ésta es fundamental.
Berti, veo que eres raman (si hayas leído a Scott Card).
A mí también me interesan esa cuestiones que planteas, pero también (y sigo abogando por el diablo) las razones para la elección de los axiomas de no agresión y propiedad privada como básicos. Quiero decir: sin una base iusnaturalista (¿es totalmente necesaria?), ¿no son totalmente arbitrarios? Y siéndolo, ¿no tiene parte de razón Iracundo al clamar que la Humanidad no está preparada para lidiar con un modelo que permite cosas que en la mente colectiva llevan siglos siendo tabús?
Sigo metiéndome donde no me llaman, pero creo que el problema que tiene Iracundo con los ancap es resoluble racionalmente, pues ambas posturas son argumentaciones válidas desde premisas contrarias. También que puede darse el caso de que ambos pricipios, los ancap y lso iracundios, sean incompatibles, y se «repartan» entre sí los terceros principios «objetivos» que pueden definir el liberalismo, con lo que, de hecho, sin tener nada en común, ambos estarían genial en RL.
El problema de Iracundo con los beatos nacionalistas es diferente, más complejo (por irracional) y ahí tiene más razón que un santo.
p.d. Yo no explico ningún insulto, que simplemente metí la cuchara, pero hablo sólo por mí, Iracundo puede corregirme en su estilo si cree que le he malinterpretado en esta empatía no autorizada.
Por otro lado me gustaría felicitar a la autora del blog y a otros anarcocapitalistas, que, aunque disiento de sus teorías (empezando por algunos de sus puntos de partida) creo que han contribuido a ampliar entre muchos internautas el concepto de "anarquía" más allá de la cultura punk y del vandalismo que se tienen como tópicos.
Para Berti y Lamas:
Anarcocapitalismo es básicamente la aplicación(en el mundo actual) del anarquismo individualista y del socialismo libertario de Proudhon, adaptado dentro de su faceta económica con las teorías de la Escuela Austríaca. Si bien no sigue la carretera del liberalismo durante su viaje, en el punto de llegada si que está en algún punto de ésta, quizás en un punto casi final. Al fin y al cabo, si el liberalismo es máxima autonomía individual frente al Estado, la autonomía absoluta y la ausencia del Estado que la recorte tiene que ser liberalismo extremo.
Resumiendo,
Iracundo: los ancap son liberales.
Berti : descendéis del socialismo.
eduardo, seguramente tienes razón, pero como soy lego en casi todo mi léxico es limitado, y los tecnicismos me quedan grandes. Obviamente al referirme al historicismo quería que incluyera un matiz evolutivo.
Sin embargo, sí quisiera destacar que esa supuesta evolución del estado desde la revolución agrícola siempre se ha dado de arriba a abajo, desde posiciones de poder.
La pregunta real es: ahora, en el siglo XXI, en el siglo donde la democracia no es un sueño sino algo real, tangible... ¿puede este modelo heredado del totalitarismo (digamos ingenuo por contemporizar) de los siglos XV, XVI, XVII, XVIII, XIX y XX adaptarse? ¿O necesitamos nuevas fórmulas? Es en esas fórmulas donde liberales, tanto ancaps como clásicos, y progresistas, podemos encontrarnos.
Vaya mítin, ¿eh?
Yo como "tonto útil", me arrepiento de haber perdido las formas, pero no del mensaje en mi ultimo comentario en Freelance. Tengo claro que la paciencia y la templanza son valores que de los que ando algo escaso alguna vez. Pero esta claro que el vaso ya esta desbordado ¿Espero a ver si Iracundo se aclara de una vez?, no mejor no prestarle más atención.
Me sacas de quicio lo reconozco, y puede que sea en parte por lo que dice Judas, ¿como alguien conociendo el anarcocapitalismo puede rechazar de una forma tan cerril al mismo?, pero no es solo eso, Iracundo se comporta como un fánatico y un manipulador demagogo, aderezado con unos odiosos, al menos para mi, aires de grandeza no merecida.
yo en cambio, es cierto, soy intolerante con las apologías de agresiones sobre inocentes en nombre de patrañas, radicalmente intolerante. Y me siento orgulloso de ello.
Y si, ya es personal, aunque esto sea la blogoesfera y en ocasiones haga chistes chorras, yo no opino como coup que es divertido insultarse por la red para descargar tensión. Esto es real.
No "amigo", no te trago, y Dios sabe que me acerque a ti con buena disposición al diálogo, pero me has demostrado como eres. Como se suele decir, si me engañas, la primera vez es culpa tuya. Si me engañas por segunda vez, es culpa mía.
No merece la pena. Que te vaya bonito.
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Carlos Dutty: Opino que el anarco-individualismo, más o menos mejorado con los austriacos, se lleva muy bien con el ancapismo. Este debería ser el aliado natural, y no los imperialistas.
Saludos.
Y solo recordarle a
Libertymad, que el racismo o la homofobia pueden ser ideas que uno tenga sin aplicar la violencia sobre nadie. Y la gente tiene derecho a discriminar en base a los criterios que considere adecuados de una forma pacifica, eso se llama libertad de asociación, y no tiene porque emplearse sabiamente, como nadie tiene el deber de hacer que su negocio prospere.
Mi abuela (socialista cerrada), a la que tengo un gran aprecio, no soporta a los gitanos, cuando me vio con alguno los llamaba "los morenos" de forma despectiva. ¿Es un peligro mi abuela? No fastidien.
Rechazo, al igual que Eduardo, la etiqueta de "historicismo". Creo en la evolución y no en el destino (más allá del destino individual basado en las aptitudes del que habla Pinker) histórico de la sociedad. Con Popper soy de la opinión de que la historia no tiene sentido pero que podemos luchar por darle alguno. Es sobre esta base, precisamente, por lo que juzgo rechazable caer en el indiferentismo absoluto frente a cosas como la esclavitud, la vera tiranía, el fundamentalismo religioso, el feudalismo/mafia o la pobreza misma.
Como decía alguien no creo en la esgrima hipócrita y por esto mismo el diálogo que afirman algunos ancaps tener interés por mantener sé bien que es estéril desde el inicio y que tiene vocación de ser, precisamente, mera esgrima hipócrita. No pueden aspirar a que discutamos aceptando sus premisas o fingiendo que nosotros, los liberales o conservadores, partimos de bases de igual validez que las suyas. No se dá tal cosa y supongo que el tal Stewie es muestra viva de porqué.
LLego el cansino! Buscate una novia o lo que sea y olvidame huntao!
Yo creo que los ancaps usais principios muy discutibles y de partida utópicos, como la autopropiedad, la simetria y la proporcionalidad y eso es un mal punto de partida para comprender la realidad. Aunque si lo es para edificarse castillos en el aire llenos de pureza ideológica pero nada mas.
Y los iracundos usais conceptos demasiado vagos, quereis ser realistas pero usais mas el voluntarismo y la intuición que alguna base racional, que es la única base posible para arriesgarse a discutir con garantias de llegar a una conclusión.
Cual es la alternativa? La mía, por supuesto ;)
Llego tarde. Y, probablemente, mal. Lo digo porque no me he traído los libros y sin ellos no me será posible liarme la manta a la cabeza en esta guerra de "lomos".
Considero perfectamente legítima la autoexclusión como método identitario. Por ello aplaudo cualquier iniciativa que no sólo dé más satisfacción a quienes en ella participen, sino que además aumente y mejore el nivel de pluralidad. Hay cosas en las que estoy con Iracundo. Otras en las que no. Pero es que eso me ocurre con todo el mundo. La disputa, si civilizada y en ausencia de obsesiones, es siempre buena. Berti acierta en su diagnóstico.
Iracundo, no me vengas con Popper ... :P recuerda aquello de "...Popper no era, en realidad, un liberal, sino un socialista. Me explico. (Entre paréntesis tomo y página de su obra « La sociedad abierta y sus enemigos » según la edición del Verlag Mohr Siebeck, Tübingen 2003)... Popper se ve a sí mismo como profeta de un „movimiento religioso“ que postula la „fe en las metas humanitarias“ (2, 229). La principal exigencia de esa “religión humanitaria” (2, 386) es la de la „hermandad de todos los hombres” (1, 220)." que escribía hace tiempo ;)
Saludos desde las germanias.
"¿como alguien conociendo el anarcocapitalismo puede rechazar de una forma tan cerril al mismo?"
"Yo en cambio, es cierto, soy intolerante con las apologías de agresiones sobre inocentes en nombre de patrañas, radicalmente intolerante. Y me siento orgulloso de ello"
Esto es sencillamente la autoparodia suprema. Despues de ello, ¿como puedes criticar a Isidoro?
Objetivamente, tampoco Isidoro puede criticarte a ti, claro... compartís exactamente el mismo dicurso.
Kantor
Sí, Kantor, pero la clave no está en la intolerancia (¿es objetivamente mala?) sino en los puntos de partida y las consecuencias previsibles de lo que se defiende. Bajo mi punto de vista no creo sufrir la carga de negar la naturaleza humana por mor de una visión utópica...
Hola Berta, no viene al caso pero, simplemente saludarte tras medio año. Leo cositas interesante por aquí y por IJM...
La compañera que se fué de la carrera a finales del curso pasado.
:)
Isidoro: ¿yo, esgrima hipócrita? No gastaría mi tiempo en esto si no me interesara. A ti te da igual que te diga "discutamos esto". Tú siempre respondes lo mismo: ¡que mi propuesta es hipócrita! (qué sé yo, supongo que tendrás alguna teoría freudiana)
Carlos Dutty, discrepo. Nada tiene el anarcocapitalismo de socialista. Ni descendemos de él ni vamos hacia él. De hecho, hay una línea clara en la Hist. del Pensamiento Económico que lod esvincula totalmente del socialismo y por tanto de la socialdemocracia.
Yelena, ¡me alegro de que hayan artistas liberales! Un beso
Ah, se me olvidaba. He borrado el comentario al principio de "Dogson" porque no es el verdadero Lluís/Dogson.
Así que, estimado A.C., o comentas con otro nick o hasta luego (de todas formas tus comentarios no es que aporten mucho)
Berti:
tengo entendido que el propio Rothbard tomó como precedentes suyos a Tucker y Spooner, los dos a la vez anarquistas individualistas y socialistas libertarios. Unió sus posiciones individualistas, anarquistas y su libre mercado cambiando el módelo económico natural de productores autónomos de estos por el capitalista austriaco. Esto no quita que pese a las módificaciones uno de los padres del anarcocapitalismo sea el mutualismo, es decir, una variedad anarquista del socialismo.
El anarcocapitalismo ciertamente no es socialista, pero en su árbol genealógico tiene como a uno de sus padres a una materialización del socialismo. Una cosa no quita la otra.
Sobre la socialdemocracia y el socialismo, la socialdemocracia está inspirada por el socialismo, pero ciertamente no es socialista nada más que en una pequeña fracción. Por otro lado, el mutualismo se encuentra más alejado de la socialdemocracia que el anarcocapitalismo de ésta, fijándonos en el módelo económico que propone cada una.
Por qué tanta enemistad con el término "socialismo"? Con lo polifacético que es..
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